Tiña, una Enfermedad de la Piel que Afecta Principalmente a los Niños

Producida por un hongo, la tiña afecta principalmente a los niños en edad escolar: les explicamos todo lo que necesitan saber sobre esta dermatosis.

Lo primero que hay que saber: a pesar de los síntomas a veces impresionantes, la tiña no es una enfermedad grave. Esta enfermedad de la piel (“dermatosis” en el lenguaje médico) afecta principalmente a los niños en edad escolar entre el jardín de infancia y el comienzo de la universidad.

Muy contagiosa, la tiña requiere un tratamiento largo (varias semanas) y…. ¡una higiene irreprochable!.

¿Cómo se contrae la tiña?

La tiña es una infección de la piel y el cabello causada por un hongo microscópico de la familia de los dermatofitos.

Este hongo (puede ser T. Mentagrophytes, T. Verrucosum, M. Audouinii o M. Canis) se alimenta de queratina: ataca todas las zonas donde hay pelo y provoca la aparición de “placas”, a menudo rojas y con costras.

El hongo puede ser transmitido por el hombre (por contacto directo o indirecto, a través de un cepillo o sombrero, por ejemplo), por los animales (gatos, perros, conejos, hámsteres, animales de granja…) o incluso por el medio ambiente (esto es mucho más raro).

La tiña es una enfermedad altamente contagiosa que puede causar pequeñas epidemias locales, especialmente en las escuelas: el período de incubación del hongo es, en promedio, de 2 a 14 días. Es una dermatosis que afecta a las zonas urbanas.

Es bueno saberlo: gracias a una reacción inmune específica, no es posible contraer la tiña varias veces en la vida.

¿Cuáles son los síntomas de la tiña?

  • La tiña inflamatoria está ligada a dermatofitos zoofílicos, lo que significa que el hongo (T. Mentagrophytes o T. Verrucosum) se transmite por contacto con un animal. Observamos un “macarrón” rojo y curvo de varios centímetros de diámetro: en los niños, suele aparecer en el cuero cabelludo, en los hombres, puede aparecer en la barba.
    Cuando se presiona, el pus rezuma; el “botón” está salpicado de pequeños granos y/o lesiones. La tiña inflamatoria suele ir acompañada de dolores de cabeza, dolores y molestias y/o fiebre moderada.
  • Polillas rasgadas (causadas por M. Audouinii o M. Canis en el caso de las polillas microsporicas, T. Violaceum, T. Tonsurans, T. Rosaceum o T. Soudanensae en los casos de polillas tricofíticas) son las más comunes, especialmente en Niños mayores de 3 años.
    Se caracterizan por “manchas” rojas/rosadas que se cubren rápidamente con escamas finas y polvorientas que parecen caspa; en la zona, el pelo se rompe a pocos milímetros de su raíz. Las manchas pueden ser pocas (en caso de polilla microscópica: 1 ó 2 parches como máximo) y estar cubiertas de pelo sano (en caso de polilla tricofítica).
  • La tiña mas comun se transmite exclusivamente entre humanos: es causada por Trichophyton schönleinii o Achorion schönleinii. Puede afectar a niños, adultos y personas mayores, principalmente en entornos precarios.
    La polilla favorecida se caracteriza por sus manchas en forma de costra, grises o amarillentas, más o menos extensas y elevadas. Los contornos son irregulares, el olor es desagradable, la placa se desmorona para revelar una piel enrojecida e incluso supurativa. El cabello persistente es opaco y quebradizo, a menudo atrofiado.

Tratamiento: ¿cómo se trata la tiña?

Sin embargo, si la tiña no es una enfermedad de declaración obligatoria, se recomienda que se notifique a los maestros y al personal de la guardería… para evitar un brote local.

Para diagnosticar la tiña, el médico puede examinar primero las lesiones utilizando una luz especial (luz de Wood) que, en algunos casos, puede dar una apariencia fluorescente al cabello contaminado.

Sin embargo, para confirmar el diagnóstico (y especificar qué tiña es), será necesario cultivar el hongo en el laboratorio (después de una muestra micológica): el resultado requiere, en promedio, entre 3 y 4 semanas de espera.

  • En el caso de la tiña inflamatoria, puede ser suficiente un tratamiento local con imidazoles (antibióticos bactericidas en forma de ungüento): en los casos más extensos, el médico también puede prescribir antibióticos y antifúngicos por la vía general. Una cicatriz puede persistir, posiblemente con pérdida de cabello (alopecia).
  • En el caso de la parásita, el tratamiento se basa en el cuidado local del cuero cabelludo (champú antimicótico combinado con un ungüento fungicida) y medicamentos antimicóticos administrados localmente. El tratamiento farmacológico depende de la edad del paciente y dura entre 4 y 8 semanas. En la mayoría de los casos, no hay cicatrices ni pérdida de cabello.
  • En el caso de una tiña comun, es necesario afeitar la zona ya que el parásito prolifera en la raíz del cabello. Luego, se requiere un tratamiento con griseofulvina (un antibiótico fungistático oral) durante 6 a 8 semanas. Griseofulvin está contraindicado en el embarazo, porfiria, lupus, anticoagulante, estrógeno y uso de barbitúricos. Se pueden presentar reacciones adversas, incluyendo dolor abdominal.

¿Cómo prevenir la tiña?

Si se ha producido un caso de tiña en su entorno (familia, escuela, guardería, niñera, etc.), empiece por examinar a su hijo en busca de “manchas rojas”, especialmente en el cabello.

Limpiar tazas, bufandas, fundas de almohada, cepillos, peines…. cuidadosamente con un lavado a 60°C o con un desinfectante antifúngico (precaución: los desinfectantes “clásicos” no matan al hongo).

También es necesario examinar a sus mascotas en busca de “manchas rojas”. Las manos deben lavarse frecuentemente.

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