Enfermedades Inflamatorias Intestinales: los Niños También las Padecen

La enfermedad intestinal inflamatoria crónica (EII) ocurre a una edad cada vez más temprana, a veces hasta los 6 años. Los nuevos tratamientos permiten que estos niños crezcan casi normalmente.

Dolor de vientre, diarrea, necesidad de ir al baño diez veces al día, fatiga, fiebre, falta de apetito…. Los primeros signos de enfermedad intestinal inflamatoria (EII) pueden sugerir una enfermedad gastrointestinal simple.

Y a veces pasan meses antes de que se haga el diagnóstico correcto, a menudo por un gastroenterólogo pediátrico, y una endoscopia puede ayudar a determinar la ubicación de las lesiones.

“Antes de los signos digestivos, el crecimiento y el retraso de la pubertad es a menudo la primera señal de advertencia: en la enfermedad de Crohn, afecta a uno de cada dos niños”, dice el profesor Frank Ruemmele, gastropediatra del Hospital Necker de París.

Dos de cada tres veces es enfermedad de Crohn, que puede afectar al intestino grueso (colon) o a la parte terminal del intestino delgado (íleon), y en un tercio de los casos es rectocolitis hemorrágica (CU), que afecta al recto y al colon y provoca hemorragias.

Las EII están aumentando

Varias hipótesis podrían explicar el brote de EII: cambios en la dieta (reducción de la lactancia materna), aumento de aditivos y “grasas malas”…. La reducción significativa de las infecciones graves, debido a una mejor higiene y a una mejor cobertura de vacunación, podría provocar inflamación.

Los investigadores también están estudiando el papel de la flora intestinal (microbiota) y sus alteraciones. Por otro lado, no se ha encontrado ningún vínculo con las alergias e intolerancias alimentarias. En uno de cada tres niños, al menos uno de los padres o un miembro cercano de la familia se ve afectado, por lo que existe una predisposición genética.

El tratamiento a largo plazo es necesario

El objetivo es reducir los “brotes” de la enfermedad y prolongar los períodos sin síntomas cuando el niño se siente bien, va a la escuela como los demás….. Los medicamentos son los mismos que para los adultos: 5-amino-salicilatos (antiinflamatorios), corticosteroides, inmunomoduladores, a veces alfa anti-TNF). Con precauciones especiales para minimizar los efectos secundarios, ya que la enfermedad requiere tratamiento de por vida.

“Hasta la edad de 17-18 años, el tratamiento continuo se utiliza para inducir y mantener la remisión, y para permitir que el niño crezca normalmente. Ve a su médico por lo menos cuatro veces al año. Durante las recaídas, hay un tratamiento muy eficaz: alimentar exclusivamente durante seis a ocho semanas con una leche especial (Modulen IBD, Elemental 028…), que actúa como un fármaco antiinflamatorio muy potente.

Cuidado con los efectos agravantes

La cortisona se utiliza a veces para “calmar el fuego de la inflamación”, pero durante el menor tiempo posible, porque frena el crecimiento”, dice el profesor Frank Ruemmele. No se necesita una dieta especial, pero no se debe abusar de la comida rápida y, sobre todo, se debe advertir a los jóvenes de los efectos agravantes del tabaco.

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